01 · El agua que transportamos¿Por qué transportar agua en un frasco?
En la mayoría de los cosméticos líquidos, el agua es el primer ingrediente de la lista. Se envasa, se transporta y después se protege con conservantes hasta llegar a tu baño. Añade peso al producto, a su envase y a su transporte.
Lo sólido apuesta por lo contrario: una fórmula sin agua, más ligera y más concentrada, en la que cada ingrediente tiene su razón de ser.
«Conservar lo esencial, y nada más».
02 · El plástico que quedaUn frasco, varios materiales
Un envase cosmético suele combinar varios materiales: frasco, dosificador, tapa, etiqueta, a veces de plásticos distintos. Para reciclarlos, habría que separarlos, algo que en la práctica rara vez ocurre.
Separar los residuos sigue siendo un gesto valioso, pero no basta: en el mundo, solo el 9 % de los residuos plásticos se reciclan realmente (OCDE, 2022).
Nuestro estuche, en cambio, lo elabora en roble francés un artesano de Haute-Loire. No se desecha: se guarda, se recarga y se transmite.
03 · Un saber que recuperamosLo sólido, un saber hacer antiguo
Mucho antes de los frascos, la gente se cuidaba con jabones, bálsamos, pomadas y maquillajes. Los guardaba en recipientes de madera, cerámica o metal, que reutilizaba y transmitía.
Lo sólido no es, por tanto, un invento reciente: es una transmisión. Hacemos revivir esos saberes con ingredientes elegidos con cuidado y una formulación de hoy.
«Lo sólido no es una moda, es una herencia».